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Un vergel en medio de la Huerta

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UN HUERTANICO

Jesús González Aroca

Occupation
16 novembre

Parachoques

 

La aparente normalidad de un Lunes cualquiera, el retorno a la rutina diaria del trabajo, la desidia del aburrimiento, y los lugares comunes que ocupan gran parte de nuestra vida pronto desaparecen como un espejismo en el desierto ante los choques, reales o meafóricos. Por preferir, ahora mismo me gustaria más no tener que hablar de choques reales, pero me es imposible, la realidad quiere imponerse y ganar la partida, aunque no para ello vaya a prescindir de las metáforas.

Ha ocurrido, de una forma inesperada, pero por cuestión de probabilidad, tenia que acabarse produciendo un hecho de estas características. Son muchas las horas al volante, son muchos los kilometros, y por suerte, sin un rasguño, sin nada importante. Quizás lo de esta mañana quede en anecdótico, porque sigo aquí sin un rasguño, y aunque parezca mentira el Polo continua blanco y entero (a pesar del cambio climático, jeje).

Las advertencias siempre me han llovido por todos lados desde que tengo el carnet de conducir, y a decir verdad, no me considero un mal conductor, pero he de reconocer mis faltas. Esta mañana se me han pegado las sábanas, cosa rara en mi en días laborales, pero eso no es más que una introducción a la escena. Tener prisa, cuando para llegar a la oficina tienes nada menos que una hora de coche, es algo que realmente no coge en cabeza humana, pero algo de esa condición se diluye cuando la mente esta cegada por otros motivos, y esto unido a autovias congestionadas pues no es una buena mezcla.

Asi circulaba yo hacia Lorca, atento a los espejos, a las entradas y salidas, a los radares, a los adelantamientos y a los camiones. ¡Atento! Con la música como única compañera de ruta en un momento de distracción, mirando un poco el paisaje, pero poco, muy poco, el freno del coche delantero se enciende, yo estoy encima de esas luces rojas, y sin casi tiempo de reacción, piso el freno, pero....... es muy poca la distancia que tengo. ¡Madre mia! Y miro por el retrovisor ¡Joder!

Si el trenecito, la conga, a saber como contar que tres hormigas iban en fila, y una se paro de golpe, sin dar tiempo de reacción a las de detrás. Buscamos todos con nuestras luces de emergencia puestas un lugar en el arcen, pero como estamos en el carril de la izquierda, pues este casi ni existe. Con cuidado nos bajamos. Delante mia baja una señora con su chaleco fosforescente, y detrás de mi, un señor con igual prenda. A mi lo del uniforme nunca me ha gustado, mas que nada por falta de costumbre, y porque el mio reglamentario esta en el maletero. Lo siguiente es pedir perdón, yo a la mujer y el señor... bueno este no pide perdón, simplemente dice que no me ha tocado, así que asumo toda la culpa. Miramos nuestros coches, yo por estar en medio tardo mas que el resto. Por el culo nada, me toco pero poco, debe tener algún trauma con los culos masculinos, y por delante, pues tampoco nada. No puede ser, en una autovia, circulando rápido,aunque frenando, pero ni una bolladura. Pues si, así es, por desgracia no creo en los milagros.

Asi que me pongo ese chaleco horrible, mientras el señor sale pitando de alli, pues lleva prisa y no le ha pasado nada ni a él ni a su vehículo, pero aun queda la señora que por no saber su nombre llamaré “Maruja”. Su flamante y viejo BMW aparentemente está intacto como mi parachoques delantero, pero percibe unas rozaduras negras en su coche. Algún problema en dar parte al seguro, me dice, y yo pues la verdad no tengo problemas, más aun que el coche pertenece a quien le puso las pegatinas que lo identifican dentro de mi gremio. Pues hecho, se va a la guantera a por los papeles, pero a mi me quedan dudas matemáticas, de cómo puedo haber hecho esas rozaduras con mi coche, si mi parachoques esta igual de blanco... ¡Uy! Caigo en la cuenta de que esta muy blanco, le faltan los números y letras de la placa de la matrícula. ¿Cómo? Aun le busco respuesta, asi que me olvido por un rato de “Maruja” y me pongo a buscar por donde puedo la dichosa placa, sin dar con ella, simplemente se esfumo, prefirio huir antes que enfrentarse a un BMW.

“Maruja” parece tener prisa también asi que me pide mis papeles. Busco en mi guantera no muy convencido algo del seguro, y le saco una fotocopia del recibo bancario del pago del seguro para este año. Sus ojos me pedian explicaciones, yo solo pedia sus papeles para empezar la redacción autoinculpandome de esas rozaduras mínimas. Y no se cómo, “Maruja” decide que no es nada, y se va por donde vino, dejándome a mi solo en la autovia, con un chaleco demasiado llamativo para mi gusto y con la sensación de que necesito un cigarrillo urgentemente.

Asi que el coche fantasma, sin matricula sale sin problemas de nuevo a la circulación, sorprendido de que no haya vehículos por ningún lado. Si, la autovia vacia para mi, porque veo en mi retrovisor que algo más atrás y arriba otros conductores han tenido peor suerte que yo. Una maraña informe de metales negros ocupando los dos carriles obstaculizando el paso. Pero ya digo que mi historia acaba aquí, no voy a meterme en otro accidente, que con uno, aunque algo flojo, ya tengo bastante por hoy.


29 août

Arena fina

 
La fina arena de la playa se adhiere a mi cuerpo como pequeñas piedras preciosas de Verano, un pequeño placer, un pequeño fastidio de tan solo unos días a lo largo de todo el año. Brillan en colores amarillos y marrones dibujando en la estatua los pliegues de la armadura que se oculta debajo de nuestros disfrazes sociales. Entre los dedos, en las plantas, en los tobillos, en manos y brazos con su sabor a sal, a Mediterraneo puro.
El Sol sobre mi sombrilla deja un cielo más azul y un mar más transparente. En el entrar y salir gente del agua, en el romper danzante de las olas y la espuma que desaparece al llegar a tierra, existe la magia de las cosas que no son controladas, que son azarosas, que son bellas sin necesidad de adornos, como una joven sin pintalabios, pendientes o pinturas, limpia de todo lo artificial que crea el hombre. La naturaleza virgen y salvaje que se esconde detrás del hormigón y el asfalto; el arcoiris frente al gris y al negro. He debido perder mi iris, los colores de la vida no están encerrados entre cuatro paredes, han estado siempre aquí, y poco a poco los voy dejando de lado y olvidando. Lo original desvestido, sin mentiras, la verdad real que siempre es hermosa en su diversidad de formas.
Resuena el mar en el interior de una caracola, todo su inmensidad concentrada en la espiral calcarea que dejo de ser hogar de un molusco para ser refugio infinito de la melancolía de la costa. Mis orejas no retienen todos los sonidos y ruidos, todo lo que suena a mi alrededor. Ahora suena el retumbar de un cajón palmeado y los acordes de una guitarra española. La playa llena de vida dentro y fuera del agua. No hay letra, hablan los hombres y las mujeres en las ondas que emanan de forma ritmica de sus instrumentos. Suena a alegría, suena a fiesta, a Verano, a libertad. No deja de resonar el mar, y ahora es un pequeño perro negro que miraba concentrado fijamente el horizonte el que canta con un ladrido inesperado, asustado a no sabemos que novedad; falsa alarma, porque mueve el rabo gracilmente.
El espectador no sabe a donde orientar su mirada, ni sus oidos. Todos los sentidos se llenan, se colman, es como un vaso que tratara de coger todo el agua del oceano. Imposible, cada segundo más lleno que el anterior. Espectador parte de un paisaje temporal pero imperecedero, cambiante, transformandose, irrepetible, pero siempre en el baul de la memoria.
Estatua de arena ductil y flexible que se balancea tanto en mar como una barca como en tierra como la rama que nace a la orilla. Temería partirme por los vientos, las lluvias, los truenos, pero aquí nada me hiere. La sinfonía del oleaje me acuna tranquilamente como una madre a su cría. Aquí surgió la vida, entre Sol, Luna, Tierra y Agua, un Adán o una Eva decidió que el Jardín del Edén no necesitaba nada más.
Con la arena fina se podría construir un mundo nuevo cada día y que la marea lo deshiciera todas las noches para no vivir en la desidia de lo cotidiano. Un castillo con una torre muy alta para la princesa que espera aun la llegada de su caballero andante, una fortaleza de muros robustos para el solitario que no quiere ser parte del mundo, una pequeña cueva rodeada de canales conectado directamente con el mar para quien no tenga la paciencia y quiera ser el primero en montar de nuevo otra vida. Tantas construcciones de arena como personas. No creer más que en la seguridad de que no hay nada eterno, que esa seguridad nos haga ser diferentes y vivir como si cada día fuera el último.
Lástima que tenga que abandonar la playa, y lo peor, desprenderme del tesoro pegado a mi piel, sacudirme toda la arena que se ha pegado a mi cuerpo.
24 juillet

Una noche en la mar

 

Los faros del puerto reflejados en el agua inmóvil dibujando caprichosas formas, una pequeña bandada de flamencos atraviesan el cielo formando una flecha con sus cuerpos alargados, algunas gaviotas blancas, solitarias, observan desde lo alto las luces de la ciudad en la torrida noche. Justo al lado nuestro, restos del Imperio Romano me recuerdan que esta noche ha sido repetida por las distintas civilizaciones que ocuapron este lugar desde sus comienzos, ese viejo teatro ruinoso rescatado de la tierra y de las modernas construcciones, frente al nuevo auditorio al aire libre del Parque Torres, similares en sus formas, iguales en su fin; entretener a unas gentes de la rutina soporifera de sus días. Antes y ahora, artistas dedicados que se suben a una tarima o escenario esperando recibir aplausos por su oficio y arte.

Sitio desconocido por mi, escondido en lo alto de un monte, robado a la piedra, con la bahia de Cartagena a la vera y la ciudad en el opuesto, donde anoche muchos tuvimos ocasión de ver y escuchar el concierto de Yann Tiersen y su banda. Gradas sin espacio para la expansión, personas por los escalones, de pie en los fondos o laterales, lleno hasta la bandera. Un mundo de ojos y oidos pendientes con espectación a la sorpresa que el compositor nos tenía deparada, porque no es fácil esperar nada del francés. Su éxito tras la banda sonora de “Amelie” le permite hacer lo que desee, y es en esa libertad donde no cabe una clasificación para cada uno de sus discos o conciertos. Sería presuntuoso decir que todos los congregados lo conociamos por alguna de sus otras obras que aunque sean fabulosas no repercuten en el comienzo del interés del gran público por un tipo de música instrumental tan intimista e inclasificable.

Para esta ocasión Yann Tiersen solamente tocó dos instrumentos: la guitarra eléctrica y esporadicamente el violín. Nada de acordeón ni de piano, ni por asomo. Si además la banda se compone de batería, bajo, segunda guitarra, guitarra española, piano eléctrico y voces, la mezcla da como resultado sonidos pop-rock duros y románticos, incluso a veces con reminiscencias a Radiohead desde mi punto de vista.

Exquisito, como un helado de vainilla en la terraza de un chiringuito a la orilla de la playa en Verano.

14 juillet

Exhausto

Exhalando el vapor caliente y fétido que sale desde el interior de mis sucias visceras en continua y rítmica marcha, malgastando el tiempo que marcan las blancas canas que pueblan un espeso fondo negro, hacia ningún lado. En reposo meciéndome sobre este antiguo horno con tostador que derrite los parches de asfalto en la carretera que no llega a ningún sitio. Sudando camisetas por los sobacos, calzoncillos por la raja y los huevos, olor de tórrida siesta veraniega, asquerosa y natural como los pedos, inamovible al refugio de una minúscula sombra donde no se mueve ni una sola hoja.
Siento resecos mi boca y mis labios tras extraer la esencia a la brasa de mi cigarrillo que se consume como el fresco a mi alrededor. Paisaje seco, desierto, yo en el mismo centro haciendo inútiles señales de humo como los indios, en busca de almas errantes perdidas en este infierno terrenal. ¿Quién las verá? ¿Quién se atreverá a aventurarse bajo este Sol destructor?.
El motor funciona pero consume demasiado aceite, deja manchas por todas partes, no solo en axilas y ropa interior. También se mezcla con polvo y más suciedad en suspensión, contaminación bendita. Atrae a moscas como la mierda, ¡qué insecto más estúpido! Se acerca con la esperanza de encontrar una gran boñiga de vaca y solo puede contentarse con una infecta máquina chorreosa y humeante.
Azul intenso y brillante, casi cegador allá arriba, como el único mar a la vista en muchos kilometros a la redonda. Es inalcanzable, queda demasiado lejos y estoy cansado, mis alas se consumieron como la cera; además, seguro que esta más caliente que el agua estancada del Mar Menor.
¡Quiero Luna! ¡Quiero noche perpetua! ¡quiero aire! ¡quiero Mar infinito! y tan solo tengo una puta sombra para esperar que mi cigarrillo se apague, mi sudor se detenga y mis pulmones vuelvan a respirar con alegria sobre un motor en marcha hacia la Felicidad.

17 mai

Encuentro mundano

 

Se me ha cruzado en el camino, salida de entre los hierbajos del margen, una ondulante figura oscura, tan inesperada que ambos nos hemos detenido sorprendidos de nuestra rutina. Nos hemos mirado a los ojos temerosos el uno del otro; los suyos frios, los mios dilatados, y hemos comprendido que no debía haber sucedido ese encuentro porque mi detención y la suya ha dejado al descubierto nuestra privacidad.

En su día a día debe evitar en todo lo posible que se le vea, es un animal al acecho, escondido de manera precisa para poder sobrevivir y yo en cambio, ser social (aunque a veces parezca lo contrario) necesito exponerme a los demás, ser visto y reconocido para poder al menos sobrevivir como la culebra.

Tras comprobar que la indiferencia y el olvido, cada uno de nosotros en nuestros mundos diferentes, era la respuesta más adecuada a este delicado encuentro, la serpiente se ha despedido ferozmente de mi abriendo sus desencajadas fauces dejando clara su naturaleza salvaje e indomable y tal como apareció, ha desaparecido al otro lado del camino entre las secas espigas de avenate y, por contra, he vuelto a sentir en mis oidos la música del mp4 y el trote en mis piernas.

 

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Azul ........a écrit :
te felicito escribes muy bien...de tu lista de libros solo he leido  uno...Los girasoles ciegos...me gusto,,
saludos
14 Juil.
Maricarmena écrit :
Hola, me gustó la visita. Saludos
Maricarmen.
3 Mai
Praga  
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